La política de un dictador

¿Hasta que punto la política de un dictador es bueno para un país? Lo primero que pensamos sobre que alguien controle todas nuestras acciones es una sensación de rechazo que nos hace creer que un dictador es lo último que necesitamos… pero lo cierto es que quizá no sea tan mala idea.

Vamos a suponer que tenemos un régimen sustentado por un dictador que sabe lo que se está haciendo y que toma las decisiones correctas que ayudan a mejorar por completo nuestro país. Uno de los problemas de la democracia es que a veces se tienen que tomar decisiones incorrectas, precisamente porque es lo que dice la mayoría. La gran ventaja del dictador es que, si está en lo cierto, los beneficios son muy interesantes ante cualqueir tipo de proposición pero, si está equivocado, arrastrará a todo el mundo a una situación caótica.

Igualmente, hay quienes aseguran que, aunque teóricamente estamos en una democracia, no es muy diferente a la política de un dictador. Al fin y al cabo, nosotros lo único que hacemos es votar cada 4 años, aunque los resultados siguen siguendo los mismos; cuando se aprueba una determinada ley o normativa, el ciudadano no sirve para nada más que para acatarla.